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Bienvenidos a este blog dirigido a todos aquellos docentes interesados en utilizar cada vez más y mejor las TIC dentro de su aula.
Se trata de un blog con una clara vocación de divulgación técnica y su objetivo es facilitar a los formadores el acceso a los recursos informáticos existentes hoy en día.

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jueves, 16 de febrero de 2012

La gestión técnica de la formación on-line vista por un formador autónomo.


Uno de los mayores problemas con el que se encuentra determinado tipo de docentes a la hora de abordar un proyecto de formación on-line es la gestión de la plataforma técnica del mismo. Hablo fundamentalmente de los docentes que no pertenecen a una empresa sino que trabajan por cuenta propia como formadores autónomos o freelance, como algunos prefieren llamarlos.

La realidad de estos docentes es que además de otros problemas coyunturales (bajada constante de la demanda, competencia de empresas de todo tipo, caída de precios,...) y de tener que realizar en el día a día otras funciones más allá de las propias docentes (han de hacer de comerciales, de administrativos, de gestores, de...), ahora les toca hacer de técnicos de sistemas, de informáticos para simplificar. Y es que cada vez hay más clientes que quieren cursos en formato e-learning.

Muchos caen en la simplificación de pensar que basta con pasar los contenidos habituales de un curso presencial, texto puro y duro con alguna imagen incrustada, a cualquier formato electrónico (PDF es lo más normal) y transformar las presentaciones “tipo powerpoint” que se utilizan para apoyar las clases presenciales a un formato cualquiera de vídeo, para tener un curso en línea.

Este planteamiento sirve en tanto en cuanto haya clientes, cada vez menos, que se conformen con ello; pero la realidad es que la mayoría de los formadores autónomos saben que necesitan evolucionar y están dispuestos a hacerlo. Cada vez hay más formadores que deciden abordar el tema con seriedad y aprender el manejo de diferentes herramientas de creación de contenidos didácticos, desde herramientas ofimáticas, pasando por las llamadas herramientas de autor, hasta llegar a la construcción de cursos en plataformas e-learning específicas.

Veamos como aborda esta problemática un formador autónomo cualquiera y hasta dónde le puede llevar esta situación.

El problema de verdad viene cuando un determinado cliente, una PYME que no dispone de infraesructura técnica e-learning alguna, pide a nuestro formador que le imparta un curso en formato on-line. Si nuestro formador le dice que no puede hacerlo, lo más probable es que pierda el cliente para siempre, porque siempre habrá alguien más que sí lo pueda hacer. Así que le dice que sí y se pone manos a la obra.

La primera opción puede ser hacerse con una plataforma e-learning donde desarrollar este curso, y por qué no, otros cursos más y así establecer una nueva línea de negocio.Entre pagar licencias de un programa propietario o utilizar software libre, está clara la decisión Se informa y ve que existen varios LMS solventes, pero que Moodle es el más difundido y del que más documentación de soporte se puede encontrar. La decisión está tomada.

Instalar la plataforma Moodle en el ordenador personal es relativamente fácil y no le lleva demasiado tiempo; en varios artículos de este mismo blog nuestro formador ha encontrado el procedimiento para instalarlo en su ordenador personal, y ya está listo para comenzar a diseñar su curso. Pero se da cuenta que hay muchas opciones y tipos de recursos y configuraciones que hacer, así que llega a la conclusión de que primero tiene que aprender a manejar el programa y comienza, con el mejor criterio del mundo, leyendo manuales de Internet, muchas veces obsoletos, y dedicando decenas de horas en aplicar ese método tan nuestro conocido como “prueba-error”, que ha llevado a tantos a abandonar un proyecto, por pura desesperación.

Es aquí cuando le doy mi primer consejo a este formador.

“Usted se dedica a la formación y conoce las ventajas que tiene aprender mediante un buen curso, así que, aunque gaste un poco de dinero, busque un buen curso donde aprender a utilizar Moodle dedicando el menor tiempo y esfuerzo personal; seguro que ahorrará muchas horas y muchos disgustos, y su proyecto tendrá una oportunidad de seguir adelante.”

Nuestro docente acepta el consejo y ha aprendido a manejar Moodle con una cierta soltura y ha sido capaz de diseñar su primer curso en el Moodle que instaló en su ordenador personal.

Pero aquí no finalizan sus dolores de cabeza ni los obstáculos a superar, ahora tiene que buscar dónde alojar su curso en Internet, para que los alumnos de su cliente puedan accede al mismo; no hay que decir que su ordenador personal no sirve para ese cometido. Así que pregunta, lee, investiga por ahí y todo el mundo que sabe un poco de esto le dice con toda la tranquilidad del mundo “lo que tienes que hacer es contratar un hosting”. Así que nuestro docente necesita contratar un servicio a una empresa especializada en albergar servidores para su acceso a Internet.

En esta fase se pregunta qué empresa de hosting es la más adecuada, qué debe contratarles para cubrir sus necesidades y sobre todo, cuanto se debe gastar en ello. Llama por teléfono y manda correos pidiendo información a varios servicios de ventas de empresas que se anuncian por Internet y en revistas de informática, y le invade el desasosiego cuando le preguntan cosas como: ¿cuántos dominios necesita? ¿cuántas cuentas de correo? ¿qué espacio en disco? ¿cuanta transferencia mensual? ¿el tipo de base de datos?... Se da cuenta que se trata de servicios muy especializados y que no tiene criterio para seleccionar el más adecuado, así que decide comprar el pack más barato y probar, ya que le han dicho que si se queda corto siempre puede contratar un pack de características superiores.

Instalar el Moodle es en este proveedor no es tan fácil como instalarlo en el PC, empezando porque hay que trabajar con un panel que al principio no es tan fácil como dicen, y sobre todo, porque no tiene ningún tipo de ayuda por parte del proveedor de hosting, “que no da soporte” y menos con el pack más sencillo.

Nuestro docente ha estado a punto de tirar la toalla, pero como es un personaje muy constante finalmente, ha sido capaz de instalar el Moodle en el hosting contratado y de subir el curso que había desarrollado. Piensa que lo ha conseguido y que ya le puede decir a su cliente que el curso puede empezar cuando él quiera.

Pero no es así, se da cuenta de que hay un montón de tareas a realizar; no vamos a enumerarlas exhaustivamente, pero sí mencionaremos algunas tales como configurar el sitio, dar de alta usuarios, hacer las copias de seguridad, adaptar las plantillas de presentación, instalar módulos adicionales,.... Tendrá que aprender ahora a administrar Moodle. Eso es otro curso, más tiempo y más dinero, y el cliente se está impacientando.

Es aquí cuando me permito darle mi segundo consejo, aunque es posible que me lo hubiera agradecido antes, cuando estaba seleccionando el proveedor de hosting:

"Dedique todo su tiempo y sus energías a diseñar el curso y a impartirlo y deje todo lo demás en manos de un experto, desde la selección del hosting hasta la administración de la plataforma. Contrate un consultor especializado que le gestione todos los temas técnicos. No es tan costoso como se puede imaginar y sin ninguna duda, le compensará sobradamente."

Nuestro formador empieza a pensar que no le va a salir rentable impartir el curso, entre los gastos de formación, los del hosting y los del consultor técnico.

Y aquí es cuando le doy mi tercer y último consejo:

"Asóciese con otros formadores en sus mismas circunstancias, seguro que conoce a más de uno, y planteen entre todos un proyecto de coworking virtual tecnológico, compartiendo un consultor técnico que les proporcione el hosting adecuado, que les forme según sus necesidades y que les asesore y acompañe durante todo el proceso. Es posible que entonces su proyecto salga adelante."

No deja de ser un planteamiento aparentemente complejo de llevar a cabo, pero usted está en la misma situación que nuestro formador y cree que esta puede ser su solución, puede contar conmigo, estoy a su entera disposición.

Si por el contrario decide seguir solo, también es posible que con el tiempo y sin pretenderlo, se convierta en un afamado consultor tecnológico....., y nunca se sabe.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Migrar o no Migrar Moodle. La problemática que genera la política de versiones.


La política que sigue Moodle respecto a las diferentes versiones del producto está causando un cierto desconcierto entre los usuarios, por no hablar de la dispersión de los recursos disponibles en la comunidad, que son escasos, o al menos finitos, como siempre que hablamos de recursos.

Respecto a la primera afirmación, la del despiste entre los usuarios, basta con echar un vistazo a los foros propios de Moodle, donde cada vez más se ven más aportaciones sobre la conveniencia o no de migrar entre versiones, sobre cómo realizar el proceso de migración, sobre los problemas encontrados en el mismo o sobre la oportunidad o rentabilidad de hacer o no la migración ahora o esperar a la próxima versión prevista para dentro de otros 6 meses.

Administradores y profesores están muy satisfechos con la versión 1.9.x, si bien están muy interesados por las mejoras de las versiones 2.x, pero se encuentran que desde finales del 2010 no han dejado de aparecer versiones (2.0, 2.1 y 2.2) cada una con nuevas funciones  que se añaden a las de la versión anterior. No hemos acabado de evaluar una versión cuando ya se anuncia la siguiente.

A pesar de todo, esta situación no es nueva del todo, basta con echar un vistazo a la página Historia de las versiones  para ver cómo esta política ha sido siempre la habitual de Moodle.

Entonces la pregunta es ¿qué ha cambiado para que ahora esta política se perciba como un problema?. En mi opinión la novedad radica en varios aspectos:
  • Las expectativas puestas en la versión 2.0 han sido mucho mayores, o al menos son más recientes en el tiempo, que las que generaron en su día versiones anteriores, que ya no recordamos.
  • La enorme difusión que ha tenido Moodle en los últimos años hace que cualquier evento tenga repercusión sobre un colectivo mayor de usuarios.
  • La generalización de prácticas de gestión TIC como ITIL, que obligan a las organizaciones que las han adoptado a realizar una meticulosa Gestión de Cambios en cualquiera de sus sistemas informáticos y que si bien mejoran la gestión global de los sistemas, también pueden relentizar administrativamente cualquier proceso de migración de los mismos.
  • La crisis económica actual que ha reducido el presupuesto TIC de las organizaciones, que ahora cuentan con menos recursos para abordar proyectos, y una migración Moodle, no lo olvidemos, es un proyecto y debe tratarse como tal.

A los administradores responsables de instalaciones más o menos complejas, esta situación les está causando un cierto estrés, por cuanto su obligación primera es mantener la disponibilidad del campus virtual del que son responsables. Garantizar que un campus virtual funciona adecuadamente con cada nueva versión del producto lleva un cierto tiempo y un consumo de recursos que no siempre están disponibles. Si además este proceso se debe realizar cada 6 meses, se justifican los nervios.

Ante esta situación, muchos responsables de campus han optado por seguir con la línea de versiones 1.9.x mientras puedan, pero todos saben que su evolución se detuvo en octubre de 2011, con la 1.9.14, si bien se mantiene la solución de problemas de seguridad hasta junio de 2012, fecha en la que también se abandonará definitivamente la versión puente 2.0.

Pero es que la cosa no queda aquí: liberada hace unos días la versión 2.2, la versión 2.1 publicada en julio 2011 se soportará solo hasta diciembre de 2012, de hoy en un año.

Es normal que esta avalancha de versiones y fechas de caducidad produzca en algunos responsables de Moodle un cierto vértigo

Pasemos ahora a mi segunda afirmación, la dispersión de los recursos existentes en la comunidad Moodle. Está claro que mantener varias líneas diferentes de trabajo es ineficaz desde un punto de vista de optimización de recursos. Pondré varios ejemplos:
  • El desarrollo de nuevos módulo (plugins) tiene una dificultad añadida si es necesario mantener versiones para cada línea Moodle. De hecho se ha visto que muchos plugins creados para la línea 1.9.x, no han tenido continuidad en la línea 2.x.
  • El desarrollo de material de formación Moode (es una experiencia propia) no es rentable ya que queda obsoleto a los pocos meses, ya que es necesario actualizarlo a cada nueva versión, con el coste que esto supone. De hecho, hay muy poca documentación didáctica sobre las versiones 2.x . Podemos añadir a este aspecto la dificultad o imposibilidad por parte de los partners de Moodle en actualizar su oferta formativa oficial MCC a las versiones 2.
  • El sistema de soporte de Moodle, los foros de ayuda, se han convertido en una entrincada maraña en la que es difícil manejarse con soltura, ya que se mezclan problemas y soluciones no siempre trasladables de una versión a otra. Lo mismo pasa con la wiki de documentación.
  • Respecto a las traducciones a los diferentes idiomas, se acumulan retrasos, ya que aún no se ha finalizado la traducción de una versión que ya se debe empezar la traducción de la siguiente en desarrollo. Además, para hacer una buena traducción es necesario entender las nuevas funcionalidades, lo que no siempre se hace por falta de tiempo y así salen algunas cosas (aquí también tengo un poco de experiencia).

La pregunta que nos surge inmediatamente es ¿ante esta situación que debemos hacer?.En mi opinión lo importante es que no cunda el pánico, no hay motivo para ello. Si su campus funciona, no tenga prisa por migrar, pero tampoco se duerma en los laureles, porque tarde o temprano se verá obligado a hacerlo y el recorrido será el mismo, lo haga paso a paso o a marchas forzadas.

A continuación trataré de dar una serie de consejos, que por supuesto, cada cual debe tomárselos de forma relativa y hacerlos suyos en tanto en cuanto le sirvan.
  • Cualquier nueva instalación debe realizarse sobre la última versión estable existente, que es la que más garantías tiene de mantenimiento y la que más tiempo de vida previsto tiene por delante, Para los más conservadores donde digo “ultima versión”, podemos poner”ante-ultima versión” .
  • Evite, siempre que sea posible, la utilización de módulos no estándar y de desarrollos propios que si bien son una de las grandes ventajas del software libre, también son uno de los grandes problemas. Si no es posible, entonces mantengase informado sobre la evolución del producto y evolucione sus desarrollos manteniendo al máximo la compatibilidad.
  • Cualquier instalación existente se debe mantener actualizada dentro de la línea de versiones actual, ya que normalmente las subversiones solucionan errores anteriormente reportados o incorporan pequeñas mejoras que no afectan nunca a la estructura general de la versión, por lo que el riesgo de migración suele ser bajo.
  • La migración a una nueva línea de versiones (de la 1.9.x a la 2.2.x, por ejemplo) deberá hacerse siempre según las recomendaciones de Moodle, ya que a veces es necesario realizar la migración versión a versión. Defina un proyecto de migración profesional, como se hace en cualquier otro proyecto TIC. Si es necesario, contrate especialistas, que para eso están.
De todas maneras, antes de migrar se debe hacer algunas cosas fundamentales.
  • Leer detenidamente la documentación de la versión subversión (los documentos de nombre (Release notes, Upgrading notes y New features and Bug Fixes o Bug Fixes and improvements) que acompaña a cada nuevo paquete en la página de descargas de Moodle y analizar si podemos tener problemas derivados de esta actualización.
  • Evaluar si una migración inmediata resuelve problemas actuales de nuestro campus, o bien, podemos aplazarla, al próximo periodo de inactividad académica.
  • Disponer de un laboratorio de pruebas con una copia de nuestro campus virtual actual donde evaluar a nueva versión y probar el proceso de migración. La lógica dice que bastaría con comprobar el correcto funcionamiento de los nuevos elementos modificados o incorporados, siempre que estos afecten a nuestros cursos. Especial cuidado con los elementos de desarrollo propio o elementos de integración con otras aplicaciones
  • Disponer de un plan de “marcha atrás” en caso de que posteriormente a una migración encontremos problemas irresolubles.
Como pueden ver son consejos elementales, pero que muchas veces se nos olvida aplicar. Me he limitado en ponerlos negro sobre blanco.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Videoconferencia. Estructura tecnológica de OpenMeetings.

Muchos profesores y administradores de Moodle hechan en falta herramientas que faciliten la comunicación síncrona entre el profesor y los alumnos. El módulo de chat que viene con Moodle es a todas luces insuficiente si queremos realizar una comunicación grupal ágil y dinámica. Muchos usuarios han optado por utilizar herramientas externas para realizar  comunicación directa mientras la comunidad Moodle trabaja en la integración de diversas  aplicaciones de videoconferencia grupal, basadas en software libre.

Actualmente destacan dos proyectos de integración que ya han presentado sus conectores para las versiones de Moodle 2.x; son OpenMeetings y BigBlueButton. También existe un conector para el software propietario Adobe Connect.

Recordaremos aquí que existe en Moodle un foro de discusión dedicado exclusivamente a temas de videoconferencia, al que podemos acceder en el siguiente enlace:

En este artículo vamos a hablar de cómo instalar un servidor OpenMeetings en nuestro propio ordenador personal, con la finalidad de poder evaluar el producto y ver si cumple nuestras expectativas. El objetivo final sería integrarlo posteriormente con Moodle.

Para realizar una evaluación completa de un producto de videoconferencia es obvio que necesitaremos al menos un segundo ordenador en la misma red para poder realizar como mínimo una videoconferencia a dos,  y que sería interesante que ambos ordenadores contaran con una webcam y un micrófono.

La instalación de un servidor de de videoconferencia OpenMeetings requiere de un poco de dedicación y bastante paciencia, tanto por los requerimientos propios del producto como por el hecho de la documentación que podemos encontrar está muy fragmentada, lo que provoca que las personas no expertas en la instalación de sistemas informáticos se encuentren con numerosas dificultades técnicas y fracasen en la mayoría de los casos.

Openmeetings se debería poder instalar perfectamente sobre Windows  XP y versiones posteriores ya que todos los elementos software necesarios están disponibles para este sistema operativo a pesar que la mayoría de ellos fueron creados para entornos Linux, como es habitual en el software de código abierto.

Para que la instalación sea más comprensible, primero hablaremos de la estructura técnica de OpenMeetings, lo que nos facilitará entender por qué es necesario instalar todo aquello qué deberemos instalar.

OpenMeetings es una aplicación Web desarrollada mediante dos tecnologías, Java como tecnología de programación, y Adobe Flash, como tecnología de transmisión de imagen (streaming). Ambas tecnologías son habituales hoy en día en el desarrollo de aplicaciones web que manejan vídeo y sonido y que ya usamos normalmente, al menos como usuarios, cuando vemos vídeo en Internet a través de nuestro explorador habitual.

Así pues, para la correcta ejecución del servidor es necesario instalar Java previamente en el ordenador donde va a residir OpenMeetings, concretamente la versión de Java JDK (la utilizada para el desarrollo de aplicaciones) e indicar al sistema donde se encuentra esta instalación mediante la creación de determinadas variables de entorno de Windows. También necesitaremos tener instalado el Flash player.
OpenMeetings es una aplicación web, por lo que necesita estar instalada en un servidor de páginas web capaz de servir páginas con las dos tecnologías ya mencionadas. Los desarrolladores de OpenMeetings decidieron utilizar un servidor opensource gratuito llamado Red5 y cuyas prestaciones son similares a las de los servidores de pago que Adobe tiene en el mercado. De hecho, cuando descargamos el software de OpenMeetings estaremos realmente descargando el servidor Red5 más OpenMeetings ya integrado dentro de este servidor.

OpenMeetings también necesita una base de datos donde almacenar la información que maneja. Openmeetings utiliza el gestor de base de datos Apache Derby que ya viene integrado en la descarga que realizaremos. Según la documentación del producto sería posible utilizar como gestor de base de datos mySQL, Postgress o DB2, pero de momento no he sido capaz de cambiar a mySQL y es algo que queda pendiente.

En cuanto a las diferentes funcionalidades de OpenMeetings, los creadores de este aplicativo decidieron apoyarlas sobre una serie de paquetes de software libre externos, todos ellos sin coste alguno para el usuario, que deberemos instalar y configurar adecuadamente al margen de la propia instalación de OpenMeetings; veamos:
  • OpenOffice: es un paquete ofimático muy conocido; se utiliza a nivel interno para convertir los documentos ofimáticos que se intercambien al formato interno utilizado por OpenMeetings. Será necesario instalarlo como servicio Windows.
  • GhostScript: software que permite convertir diversos tipos de documentos a formato PostScript y PDF para ser imprimidos.
  • ImageMagic: se trata de un grupo de herramientas que permiten convertir imágenes entre diferentes formatos (alrededor de 100 formatos diferentes)
  • SWFTools: se trata de un grupo de utilidades que permiten manejar ficheros tipo Flash.
  • SoX: es un software que permite grabar y ejecutar sonido y cambiar los archivos de sonido a diferentes formatos.
  • FFMpeg: es un software que permite grabar y convertir archivos de vídeo entre diferentes formatos
Todo este software anterior es necesario para la correcta ejecución de OpenMeetings, pero no para la instalación, por lo que podemos instalarlo en nuestro ordenador, bien antes, bien después de instalar OpenMeetings y Red5, que como ya hemos dicho, se descargan de forma integrada.

El último paso de todos sería realizar la configuración inicial de OpenMeetings, en la que se crea la base de datos y el usuario administrador, entre otras cosas.

Como podemos ver, se trata de montar un software-puzle bastante laborioso en el que todas las piezas deben encajar evitando errores de instalación. Otro elemento añadido es la elección de las versiones de cada producto, que deben ser las adecuadas.

La verdad es que me he puesto manos a la obra y estoy trabajando en ello, con diversos problemas, vueltas atrás y consultas a los foros especializados (en muchos casos sin encontrar respuestas claras).

Si salgo adelante, en un próximo artículo abordaré los detalles de esta instalación.


viernes, 18 de noviembre de 2011

La videoconferencia como herramienta docente.

La videoconferencia es un formato de reunión en el que los participantes no están físicamente ubicados en el mismo recinto físico sino que se comunican en la distancia utilizando herramientas telemáticas que les permiten enviar y recibir imagen y sonido, de manera que pueden verse y hablar entre ellos prácticamente en tiempo real (comunicación síncrona), alcanzando una experiencia cercana a la que produce una reunión personal.
Para que la videoconferencia se pueda llevar a término la tecnología utilizada debe comprimir la imagen y el audio generado en el equipo de origen y transportarlos comprimidos a través de algún circuito de comunicación, para finalmente descomprimirlos en la terminal de destino, que simultáneamente actúa también como emisor, todo ello a una velocidad que permita la sincronía de la comunicación y unas perdidas de calidad de la imagen aceptables.

Es con la aparición de la televisión cuando se generan las primeras experiencias de videoconferencia con los primeros circuitos cerrados de televisión en los que la señal se trasmitía por cable, o los primeros enlaces de unidades móviles que transmitían por radiofrecuencia y que también fueron utilizados, entre otros, por la NASA en los primero vuelos tripulados. Este tipo de tecnologías eran económicamente muy costosas y técnicamente complejas de implementar

No no fue hasta los años 80, con la utilización de las redes de telefonía tipo RDSI, que se pudo empezar a pensar en la videoconferencia como una herramienta al alcance de muchos sectores de la economía que vieron e la aplicación de esta tecnología un importante ahorro de costes en desplazamientos de sus directivos y empleados para realizar reuniones de trabajo en las diferentes sedes de la empresa, a pesar del elevado coste de las primeras soluciones de videoconferencia que se comenzaron a comercializar de la mano de diferentes empresas de tecnología.

Es en los años noventa, década en la que confluyen el boom de la tecnología TCP/IP, con Internet como el máximo exponente de la misma, la difusión de los ordenadores personales, la utilización masiva de formatos de archivo digitales y la aparición de los primeros sistemas de software de compresión de audio y vídeo en tiempo real, los llamados codecs, cuando la videoconferencia se empieza a tener en cuenta en ámbitos más cercanos al ciudadano como la sanidad y la educación. La posibilidad de tener un sistema de videoconferencia en nuestro ordenador personal abrió un nuevo campo a explorar como se ha demostrado con el auge que han tenido iniciativas empresariales como Skype.
Si nos centramos en el mundo de la docencia, la videoconferencia se está utilizando actualmente con diversa intensidad según los niveles académicos en los que nos fijemos. Así, podemos ver aplicaciones de videoconferencia en diversas actividades, como son la 

  • La educación a distancia
  • La tutoría virtual
  • La celebración de eventos, como Congresos
  • La difusión de Conferencias
  • Las reuniones académicas de cualquier tipo
  • ….


Es en el entorno educativo donde se ha desarrollado el concepto de “webconferencing” o “webinar”, que describe una página web compartida en tiempo real por un grupo de usuarios, normalmente un profesor/tutor/moderador y sus alumnos, donde pueden compartir vídeo, sonido, chat, pizarra electrónica, mensajería, etc....

Un a de las críticas que siempre se ha hecho al e-learning es que la comunicación entre los participantes estaba basada en medios asíncronos, alejados de la interacción habitual en una aula presencial. La videoconferencia es una potente herramienta síncrona que puede solventar en parte esta dificultad, permitiendo al profesor impartir una clase muy parecida a una clase presencial

De todas maneras, la realidad es que la utilización de la videoconferencia en entornos educativos está muy lejos aún de las potencialidades que esta tecnología tiene y tropieza con numerosos impedimentos para su difusión, como son el elevado coste económico de las soluciones propietarias, prohibitivo para muchas organizaciones, o la falta de calidad de los recursos tecnológico disponibles, como es caso del escaso ancho de banda que muchas organizaciones y usuarios tienen contratado.

Para solventar estos inconvenientes podemos plantearnos diversas estrategias, una de las cuales consiste en alquilar los servicios de videoconferencia ofrecidos por diferentes proveedores, que por un precio módico permiten alquilar salas virtuales para la realización de sesiones grupales privadas. Esta solución es buena a la hora de plantearnos el uso de la videoconferencia como un hecho puntual y extraordinario en nuestro quehacer diario.

Ahora bien, si nuestro planteamiento es otro y queremos utilizar la videoconferencia grupal de una forma intensiva podemos mirar hacia soluciones de software opensource que nos permitan a un coste bajo disponer de nuestro propio servidor de videoconferencia. No es necesario que tengamos que instalar y mantener nosotros mismos el servidor de videoconferencia, ya que hoy día muchas empresas proveedoras de servicios de alojamiento (hosting) son capaces de proporcionarnos servidores de videoconferencia basados en software opensource a precios más que aceptables.

Y finalmente, si disponemos de un LMS como Moodle, ¿por qué no integrar la videoconferencia como una actividad más de nuestros cursos?. Esta última opción está empezando a coger forma gracias a diversas iniciativas que permiten integrar soluciones de videoconferencia como OpenMeetings o BigBlueButton mediante la instalación de las correspondientes extensiones en Moodle.

En este momento estoy trabajando en la instalación de la última versión de OpenMeetings en entorno Windows y trataré de hacer la integración con Moodle. Si tengo éxito prometo comentar la experiencia en futuros artículos.


domingo, 26 de junio de 2011

Después de ocho meses, Moodle 2.1


En noviembre de 2010 vio la luz la largamente esperada versión de Moodle 2.0, que en mi opinión no ha cubierto muchas de las expectativas que en su día se pusieron en ella y ha generado un cierto desencanto entre algunos de los usuarios fieles a este software desde hace años.

Si bien es verdad que las mejoras aportadas por esta versión son muy interesantes y en algunos casos abren nuevas líneas de trabajo, también es verdad que se trata de una versión que vio la luz con numerosas deficiencias de programación, “bugs” y no pocos fallos conceptuales, por ejemplo, la incompatibilidad de los archivos de copia de seguridad de las versiones anteriores 1.9.X, o la incompatibilidad de los temas.

Si a todo esto añadimos la lógica prudencia con la que los administradores de sistemas suelen tratar las actualizaciones de aplicativos y más si se trata de software libre, nos encontramos con que la versión 2.0 ha sido para la mayoría de los usuarios más una versión para testeo, una beta, que una versión para poner en producción.

Y al cabo de ocho meses, tenemos nueva versión, la 2.1, que en este momento está en fase de testeo y que tiene previsto su publicación como versión estable el próximo 1 de julio. Para aquellos que quieran probarla se puede descargar de la web de Moodle donde se actualiza casi diariamente con las correcciones que se realizan tras la identificación de problemas encontrados en la fase de test y cuyas pruebas y resultado podéis consultar en la dirección


En mi caso ya tengo instalada y la versión beta disponible y estoy colaborando en el testeo oficial antes mencionado, y creo que merece la pena compartir mis primeras impresiones.

En primer lugar, decir que muchas de las deficiencias de importancia media o baja que podemos encontrar en la versión 2.0 siguen sin ser corregidas en la versión 2.1, por lo que es posible que suscite las mismas reticencias a su puesta en producción que su antecesora.
En segundo lugar, algunas de las mejoras previstas inicialmente finalmente no serán implementadas, como son la incorporación del módulo Libro y del nuevo desarrollo el módulo Encuesta. Tampoco parece que se vaya a habilitar el nuevo módulo Noticias que debía sustituir al foro Novedades.

Dicho esto, pasemos a describir cuales son las nuevas aportaciones de esta nueva versión:
  • Se establece la compatibilidad de los archivos de copia de seguridad con la versión 1.9.X, uno de los condicionantes que han disuadido a muchos usuarios de abordar una migración. A fecha de hoy los testeos siguen fallando, pero esperemos que los flecos que quedan estén subsanados antes de su liberación.
  • Se ha reescrito totalmente el módulo Cuestionario, las Preguntas y el Banco de preguntas. Desde el punto de vista interno, se ha puesto orden en el código y se abre el camino para que las preguntas puedan ser utilizadas en el futuro por otros módulos como la Lección, algo que ha sido demandado por los usuarios en numerosas ocasiones. Desde el punto de vista funcional, aparece un nuevo concepto el “Comportamiento de la pregunta” que define cómo debe comportarse la pregunta tras ser respondida por el alumno, en aspectos como la retroalimentación, los nuevos intentos de respuesta o la calificación; se han definido 8 formatos diferentes de comportamiento.
  • Para garantizar la compatibilidad con los cuestionarios y las preguntas creadas con versiones anteriores se ha incorporado a la versión 2.1 un “Motor de ayuda para la actualización de preguntas” que no es otra cosa que una aplicación que permite convertir las preguntas y los cuestionarios de las versiones anteriores al nuevo formato. No cabe duda que habrá que probarlo a fondo y ver si cumple adecuadamente con su función.
  • Se ha realizado algunas modificaciones internas para mejorar el rendimiento del aplicativo, que según algunas fuentes, en la versión 2.0 era tres veces más lento que en la versión 1.9. Son mejoras difíciles de percibir en un primer análisis,
  • Otra mejora que se incorpora en esta nueva versión es la ampliación de los servicios Web para que Moodle puede ser usado en dispositivos móviles. Se trata de otra vía de ampliación del desarrollo futuro de Moodle, pero entiendo que con un impacto aún limitado. Para más información sobre el tema de Moodle para móviles ver el siguiente post.
  • Otro cambio se ha producido en las actualizaciones de versiones; ahora se puede ver en cada cambio de versión las extensiones (plugins) que instala, actualiza o elimina la nueva versión respecto a la instalada previamente; para que os hagáis una idea, en la actualización de Moodle 2.0.3 a Moodle 2.1beta están implicadas 23 extensiones diferentes.
  • Un pequeño detalle: ahora es posible copiar un módulo (recurso o actividad) de un curso simplemente pulsando un nuevo botón de edición que se ha incorporado a los ya existentes.
  • Para terminar, dejo para el final el cambio más importante que conlleva la nueva versión de Moodle: se trata de los requerimientos de infraestructura referentes al PHP necesario, que en esta versión, por primera vez pasan a ser PHP 5.3 de forma obligtoria, lo que causará no pocos problemas hasta que los proveedores de hosting asuman la nueva versión
Y si alguien está interesado en saber para cuando está prevista la siguiente versión, la 2.2, según el “roadmap actual”, para finales de año. Me pregunto: ¿No sería mejor versiones más espaciadas en el tiempo y más sólidas?. Es solo una reflexión personal.

martes, 21 de junio de 2011

Hot Potatoes. Descripción e Instalación de la herramienta

Hot Potatoes es un software formado por varias aplicaciones orientadas exclusivamente a la creación de cuestionarios con ejercicios educativos de diferentes tipos, como son:
  • Respuesta corta y Selección múltiple (JQuiz)
  • Completar huecos (JCloze)
  • Emparejar conceptos (JMatch)
  • Crucigramas (JCross)
  • Ordenar frases (JMix)
     

Existe una sexta aplicación denominada The Masher que permite combinar los elementos anteriores para crear cuestionarios con preguntas de diferente tipo.

Se trata de un producto canadiense, creado en la Universidad de Victoria por el Centro de Humanidades y Computación de la mano de Martin Holmes y Stewart Arneil, que llevan trabajando en el proyecto desde 1998. Inicialmente, Holmes, Stewart y la propia Universidad de Victoria crearon la empresa Half Baked Software, para la comercialización y soporte de este y otros productos.

En el año 2009 se tomó la decisión, por razones de sostenibilidad económica del producto, de cambiar la licencia y desde entonces es un producto gratuito o freeware que no necesita ningún tipo de registro y que puede ser utilizado sin coste alguno, si bien queda la duda de su continuidad y de la evolución del mismo. Es importante entender que no se trata de un producto openSource, ya que su código no ha sido liberado y no es posible modificarlo.

La última versión liberada es la 6.3 y está diseñada para Windows o para ser ejecutada sobre Wine en Linux. También existe una versión multiplataforma desarrollada en Java y denominada Java Hot Potatoes, en su versión 6.1, que puede ejecutarse en cualquier plataforma que soporte este sistema de máquina virtual, como es el caso de Windows, Linux y Mac OS X.

La descarga del producto se puede realizar desde la página alojada por la Universidad de Victoria http://hotpot.uvic.ca/, donde también se puede encontrar diversa información sobre la instalación, tutoriales de uso y ejemplos de cuestionarios.

En esta misma página podemos ver que ya no existe soporte para el producto y que cuando accedemos al apartado Support de la web, nos redirige a un grupo de discusión de Yahoo donde los usuarios anglosajones se han organizado para darse soporte mutuo.

La instalación de Hot Potatoes es bastante rápida y sencilla y la configuración para trabajar con el idioma deseado también lo es, ya que basta con modificar un par de aspectos de la configuración base.

Podemos ver el siguiente vídeo que ilustra el proceso de descarga, instalación y configuración del Hot Potatoes en idioma español.





Siguiendo con las características de Hot Potatoes, comentaremos el producto está diseñado para que los cuestionarios creados sean exportados a formato de página web, utilizando los estándares XHTML 1.1 y Javascript, de manera que cualquier navegador moderno soporte las páginas creadas. De esta manera solo necesita tener instalado Hot Potatoes quien diseña los cuestionarios, normalmente el profesor, pero no los usuarios que que los ejecutarán, los alumnos, que accederán a ellos como a cualquier otra página web.

Por lo tanto, para que que los alumnos pueden acceder a los cuestionarios bastará con “colgarlos” de un servidor web al que tengan acceso, bien sea un servidor web privado, bien sea un servidor web público. En el caso de que optemos por un servidor público podemos contratar por un precio bastante competitivo los servicios de la red hotpotatoes.net, servicio de hosting especializado y empresa participada, como no podía ser de otra manera, por la Universidad de Victoria y la empresa Half Baked Software.

Otra opción para publicar los cuestionarios para nuestros alumnos consiste en utilizar nuestro campus virtual habitual. Hot Potatoes permite la exportación de los cuestionarios en formato SCORM 1.2., formato de intercambio de paquetes entre plataformas e-learning y que nos permite importar los ejercicios construídos con este estándar a nuestra plataforma habitual.

En un próximo artículo veremos la integración de Hotpotatoes en Moodle y cómo Hot Potatoes puede llegar a sustituir los cuestionarios propios de esta conocida platafoma.

Hasta entonces, le recomendamos que descargue Hotpotatoes y comience a trabajar con él lo antes posible; seguro que los resultados serán del todo satisfactorios tanto para usted como para sus alumnos.



miércoles, 6 de abril de 2011

El método Pomodoro aplicado al estudio en línea.

La mayoría de los abandonos de los estudiantes que se matriculan en un curso en línea tienen que ver directa o indirectamente con la falta de dedicación causada en la mayoría de las ocasiones por una inadecuada organización del tiempo.

Cuando la mayoría de los estudiantes deciden matricularse en un curso en línea normalmente ven como una gran ventaja la libertad en cuanto a horarios y tiempos de estudio, pensando a priori que serán capaces de arañar el tiempo necesario a sus otras actividades u obligaciones profesionales y personales. Y la realidad se impone y no siempre es así, lo que en muchas ocasiones lleva en primer lugar a la frustración y posteriormente al abandono.

La realidad es que no tenemos cultura del tiempo ni nos han educado para sacarle el mayor partido al mismo, y no nos equivoquemos, no se trata de ir estresado y realizar cuatro cosas a la vez, llevar el teléfono móvil siempre conectado y tener el correo permanentemente abierto, sino quizás de todo lo contrario, de ir relajados realizando una tarea tras otra, concentrados en la misma y libres de interrupciones que nos distraigan la mente de lo que en ese momento estamos haciendo.

Para hacer esto no hay nada mejor que un buen entrenamiento, como ocurre con casi todas las habilidades adquiridas. Métodos y libros sobre cómo aprovechar mejor el tiempo hay a docenas; comentaremos Organízate con Eficacia de David Allen, del que podemos ver una entrevista en tres parte y traducida al español en la que podemos ver resumida la filosofía denominada GTD “Getting Things Done”.


Hay otro trabajo que mantiene la misma línea pero quizá más práctico en su aplicación inmediata que es el “Método Pomodoro”, creado a finales de los años 80 por Francesco Cirillo y que debe su nombre a esos relojes de cocina tan kitchs con forma de tomate, pomodoro en italiano, que sirvieron a Cirillo de herramienta de control del tiempo.


La base de la teoría consiste en hacernos a nosotros mismos una pregunta y responderla con sinceridad
  • ¿somos capaces de trabajar en una sola cosa concreta durante 25 minutos  seguidos (1 pomodoro) sin que nada nos interrumpa o distraiga?
Pensemos bien la respuesta, porque no es obvia en el mundo en el que vivimos.

Si la respuesta es afirmativa, "sí somos capaces", vamos a realizar una aplicación práctica  a los estudios en línea, haciéndonos algunas preguntas más que deberemos responder antes de matricularnos en curso alguno.
  • ¿de cuantos pomodoros (espacios de 25 minutos seguidos libres de interrupciones) podemos disponer en nuestra agenda diaria o semanal?
  • ¿somos capaces de marcarlos en nuestra agenda?
  • ¿podemos comprometernos con nosotros mismos y con nuestro entorno a respetar esos espacios de tiempo?
  • ¿son suficientes para garantizar la dedicación semanal mínima requerida para abordar el curso en línea que tenemos previsto realizar?
Si las respuestas vuelven a ser afirmativas, podemos matricularnos en el curso elegido con garantía de éxito, siempre que no sea nuestra costumbre mentirnos a nosotros mismos de una forma desaforada.

Siguiente paso, ¿qué necesitamos para aplicar el método?.
  • Un poco de auto-disciplina
  • Papel y boli, o en su defecto una hoja de cálculo o un procesador de textos
  • Un reloj de cocina tipo pomodoro, o en su defecto, cualquier cronómetro con alarma.
Ya tenemos todo, incluso una buena dosis del primer ingrediente, pero ¿en que consiste el método?. Ni más ni menos que en dividir nuestro tiempo disponible para realizar un conjunto de tareas (una jornada laboral, por ejemplo) en bloques de 30 minutos, de manera que trabajemos 25 minutos seguidos de forma intensiva y concentrada en un único tema, sin interrupciones y distracciones y descansemos 5 minutos antes de comenzar con el siguiente bloque o pomodoro. Una norma de oro es que una vez iniciado un pomodoro, este no debe interrumpirse bajo ningún concepto.

El control de las tareas se realiza mediante un Inventario de Actividades que hemos de mantener disciplinadamente, de hay la imperiosa necesidad de contar con papel y boli o equivalente.

La primera duda que se presenta es siempre la misma, qué pasa con las tareas que previsiblemente nos van a llevar más de 25 minutos, las que son de largo recorrido. La respuesta es sencilla, divídalas en subtareas y asígnelas 2 ó 3 pomodoros como máximo a cada una de ellas.

Así que empezamos por registrar en este inventario las actividades que debemos realizar y al principio de cada jornada laboral planificamos cuales vamos a realizar en el día de hoy, siguiendo criterios de oportunidad, criticidad o urgencia. Es posible que el primer pomodoro de cada jornada deba ser uno llamado “Planificación de la actividad del día”, y que otro deba ser “Contestar al correo y devolver las llamadas recibidas”, evitando que un exceso de concentración nos aísle de las realidad circundante.

Tal que vayamos finalizando las tareas las tachamos de la lista y la entrada de nuevas tareas genera un nuevo registro. Obviamente nuestra jornada laboral no depende solo de nosotros pero el espacio temporal de nuestra exclusividad debiera estar organizado de esta manera.

Sigamos con la aplicación del sistema a los estudios en línea y tomemos como tiempo de referencia una semana en vez de una jornada. Así, al principio de la semana dedicamos el primer pomodoro de nuestra lista de pomodoros disponibles a planificar al actividad de la semana; una de las ventajas de cualquier plan de formación es que las tareas son conocidas con antelación suficiente y están ya planificadas de antemano por el responsable del cursos, de manera que es difícil que nos entren tareas sorpresa que nos alteren sustancialmente la planificación.

¿Qué tipos de pomodoros son habituales en la formación en línea?. Hay tres tipos fundamentales según una potencial clasificación de las tipologías de activad habituales en este formato de cursos:
  • los de lectura o visionado del material de estudio
  • los de elaboración de entregables, ya sean informes, prácticas o ejercicios
  • los de comunicación con el profesor u otros alumnos como los foros de debate
Supongamos que en un día hemos decidido dedicar tres pomodoros a nuestra formación en línea, el primero antes de ir al trabajo, el segundo al mediodía, acortando la sobremesa con los compañeros de trabajo y el tercero después de acostar a los niños y antes de irnos a dormir. En el primero podemos realizar la lectura del material docente correspondiente; 25 minutos concentrados dan para mucho sobre todo a primera hora de la mañana. En el pomodoro del mediodía podemos realizar hacer actividades prácticas que nos obliguen a ejercitar más la mente y evitar caer en el sopor propio de estas horas, y por la noche que estamos más cansados, nos dedicaremos a las labores de comunicación que siempre son más gratificantes.

Si somos capaces de respetar este esquema de trabajo la formación en línea tendrá sus frutos y no se convertirá en una pesada carga sobre nuestras espaldas.

Este artículo me ha llevado 4 pomodoros, a saber, uno de documentación, dos de redacción y un cuarto de correccción.