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Bienvenidos a este blog dirigido a todos aquellos docentes interesados en utilizar cada vez más y mejor las TIC dentro de su aula.
Se trata de un blog con una clara vocación de divulgación técnica y su objetivo es facilitar a los formadores el acceso a los recursos informáticos existentes hoy en día.

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sábado, 25 de agosto de 2012

Barreras de competencia tecnológica para un alumno de un curso basado en MUVE.

A la hora de plantear la creación de un curso en un entorno MUVE (Mundos Virtuales), entre otras muchas cosas que es necesario planificar, nos encontramos con un elemento fundamental, muchas veces no tenido en consideración por lo promotores del evento formativo y que puede convertir la iniciativa en un estrepitoso fracaso. Me refiere al análisis previo de las competencias técnicas que necesariamente deben poseer los alumnos para poder abordar el curso y el proceso de capacitación en las mismas que deberá seguir todo alumno que no las posea, salvo que por diferentes motivos, decidamos que quien no alcance un nivel mínimo demostrable, no pueda matricularse en el curso.

Por poner un ejemplo que todo el mundo pueda entender: si organizo una ruta turística en segway por la ciudad, me tendré que asegurar de que quien quiera realizarla sabe manejar el vehículo, o en su defecto, tendré que darle una formación específica previa.

Esta problemática es común a cualquier tipo de curso donde exista una gran componente tecnológica. Lo que ocurre es que hay tecnologías y habilidades asociadas a estas que se van incorporando a la sociedad y con el tiempo acaban por integrarse en la misma. Hace 35 años era muy normal encontrar universitarios que tenían dificultades a la hora de utilizar una calculadora científica, mientras que hoy en día, cualquier estudiante de ESO cuenta con una en su mochila.

En mi experiencia como consultor e-learning sobre plataformas Moodle me he encontrado en numerosas ocasiones con docentes que elaboraban sus cursos sin tener en cuenta que la mayoría de sus potenciales alumnos no han realizado nunca un curso e-learning y que si lo han hecho, no siempre ha sido en una plataforma Moodle, o incluso, si lo han realizado sobre una plataforma de este tipo, la operativa del curso no tiene por qué ser similar a la utilizada por ellos. El resultado, un elevado índice de abandono en las primeras sesiones, fruto de la desorientación de los alumnos y del elevado consumo de tiempo, muy superior al esperado según las especificaciones del curso.

Mi consejo ha sido siempre el mismo y se basa en cuatro premisas
  • Defina previamente las competencias digitales mínimas necesarias para abordar el curso y publíquelas junto al resto de la información del mismo
  • Haga un test previo a sus alumnos para garantizar que disponen de estas competencias digitales y aconséjeles como actuar en caso de no alcanzar el nivel mínimo requerido
  • Establezca un plan de capacitación previa en estas competencias mínima, como puede ser un manual de usuario de la plataforma y un espacio libre de experimentación.Establezca un servicio de soporte técnico durante el desarrollo del curso, diferenciado del soporte conceptual objeto del curso.


La aplicación de estos consejos es totalmente válido en el mundo de los MUVEs aplicados a la docencia. Además de los problemas habituales con los que se puede encontrar cualquier estudiante on line (acceso a la red, desconocimiento del campus virtual, falta de metodología, etc...) se suman los relacionados con el acceso y la acción dentro del mundo virtual.
  • En primer lugar están los condicionantes de tipo técnico, como son los requisitos específicos de hardware y de software (tarjeta gráfica, visor 3D), el registro como usuario de la plataforma, la creación del avatar, y las técnicas de movimiento y ubicación en el mundo virtual.
  • En segundo lugar, nos encontramos con problemas relacionados con la estrategias de socialización del alumno dentro del mundo virtual, desde la configuración del propio avatar hasta los mecanismos para interactuar con otros avatares, generalmente desconocidos para la mayoría de los alumnos.
  • En tercer lugar, muchos estudiantes tiene problemas a la hora de identificar los circuitos de comunicación y los repositorios de información del curso, ya que además de los habituales en cualquier campus virtual, se suman los internos propios del MUVE utilizado.

Si quiere conocer una experiencia interesante y ver cómo se abordaron estos problemas en un caso real, le recomendamos que vea este enlace.

En conclusión, si quiere organizar un buen curso utilizando un MUVE, garantice antes que sus alumnos se mueven, como pez en el agua, dentro de ese mundo virtual.




miércoles, 22 de agosto de 2012

Mi primera participación en un MOOC

Hace unos días que comencé una experiencia de aprendizaje totalmente nueva para mi, la participación en un MOOC, siglas de Massive Open Online Course (Curso en red abierto y masivo).

Como dice su nombre, un MOOC es un curso impartido en red, gratuito para los participantes y de carácter masivo en lo referente al número de estos, que pueden ser desde varias decenas a miles. 

En el caso que nos ocupa, hay unos 200 o 250 participantes teóricos, aunque a la hora de la verdad, somos muchos menos los que participamos activamente y me temo que muy pocos los que finalicemos el proceso.


Este MOOC en concreto es sobre SLOODLE (Simulated Linked Object Oriented Dinamyc Learning Eniroment) y lo patrocina la consultora ELEARNING3D que lidera la consultora y experta en formación y mundos virtuales Ruth Martínez.

El curso se estructura en retos que los participantes deben ir cumpliendo, bien de forma individual, bien de forma colaborativa, estableciendo alianzas con otros participantes.

El primer reto estaba relacionado con la comprensión del propio modelo MOOC y era diferente según el perfil con el que cada participante se identificara, de manera que los resultados del trabajo individual o colectivo eran diversos, desde recopilar información sobre el modelo MOOC hasta diseñar un MOOC, pasando por establecer un DAFO del modelo MOOC..

Existe un curso Moodle donde todos los participantes estamos dados de alta y donde recibimos las instrucciones pertinentes, pero la comunicación se realiza no solo mediante foros Moodle habilitados a tal efecto sino que se potencia la utilización del Twitter y de unos determinados hastags o etiquetas.

Cada alumno puede utilizar los recursos de la web que considere oportuno, sus propios blogs, wikis o repositorios personales, las herramientas que use habitualmente o los recursos que se pacten cuando se establecen alianzas de colaboración entre participantes, debiendo etiquetarlos adecuadamente

De momento este es el elemento más débil que he visto en el modelo MOOC, la falta total de criterios a la hora de utilizar herramientas comunes y sobre todo, la ausencia total de criterios para compartir la información, de tal manera que no existe un repositorio final común donde todos los participantes o grupos de participantes puedan presentar sus resultados finales para uso y disfrute del resto de los compañeros.

No cabe duda que la libertad total en el uso de herramientas facilita la participación activa de los alumnos que no se ven obligados a utilizar determinados recursos técnicos que a priori pueder ser desconocidos representar una barrera, pero tengo que disentir totalmente en el hecho de que no se hayan establecido mecanismos comunes de publicación de los resultados.

Planteado este problema a los tutores del evento, estos consideraban inicialmente que la mera utilización de los hastag o etiquetas en un buscador web era un sistema de publicación más que suficiente, algo con lo que personalmente disentí argumentando que el sistema de etiquetas se ideo para filtrar la información de la red y facilitar la recopilación de fuentes sobre un determinado tema para luego ser tratada de forma personal, pero no como sistema de publicación de resultados finales, por cuanto el mismo hastag identifica fuentes iniciales, trabajos intermedios o parciales y los resultado finales, lo que obliga a cada participante a filtrar y depurar de nuevo todos los elementos de información que han participado en el proceso.

Así, si quiero compartir el resultado final de mi trabajo y beneficiarme de los resultados obtenidos por otros compañeros, este sistema basado en búsqueda de etiquetas se demuestra totalmente ineficaz, y de forma contradictoria, más ineficaz cuanto más éxito de participación tenga el evento, al crecer el número de mensajes en Twitter que deben ser filtrados.

Desde mi punto de vista, habilitar una simple página de texto compartida donde cada persona o grupo pueda añadir un enlace a su trabajo final es más que suficiente, si bien, la creación de un foro específico, una wiki, una base de datos o incluso un glosario, todos ellos elementos de los que dispone el propio Moodle sobre el que se está realizando el curso, pueden ser una solución sencilla a este problema.

En este momento los promotores del evento se están planteando esta opción y buscan la solución más adecuada para establecer este repositorio, y como no podía ser de otra manera, me he puesto a su disposición para colaborar en lo que pueda.

Veamos a partir de ahora como continua el MOOC; el segundo reto tiene que ver con los MUVEs, los Mundos Virtuales.